Aceites esenciales y lesiones cerebrales: lo que no se está contando

¿Sabías que nuestro sentido del olfato es el único sentido directamente relacionado con el área límbica del cerebro, que se considera el centro de control emocional? Esto significa que cuando se inhalan aceites esenciales, van directamente al cerebro. Nuestros otros cuatro sentidos – gusto, vista, tacto y oído – se dirigen primero a través del tálamo antes de llegar a las áreas designadas del cerebro. Debido a que el sistema límbico está conectado directamente a las partes del cerebro que controlan el ritmo cardíaco, la presión sanguínea, la respiración, la memoria, los niveles de estrés, y el equilibrio hormonal, los aceites esenciales de grado terapéutico pueden tener efectos fisiológicos y psicológicos increíbles.




Cada uno de los aceites esenciales tiene unas propiedades terapéuticas, estimulantes, calmantes, sedantes o equilibrantes diferentes. Cuando se inhala una molécula de aceite esencial, ésta se desplaza a través del paso nasal hasta una neurona receptora que la transporta hasta el cerebro límbico, especialmente el hipotálamo. El centro límbico del cerebro es responsable de controlar todas las respuestas físicas, psicológicas y emocionales que su cuerpo realiza en base a estímulos procedentes del exterior.

Por lo tanto, la capacidad de los aceites esenciales para alcanzar su centro límbico, hacen que sean una herramienta poderosa en el tratamiento de muchas dolencias de salud.

Cuando los aceites esenciales se inhalan por la nariz, unos pequeños nervios envían una señal inmediata al cerebro y van directamente hasta los sistemas que moderan nuestras mentes y cuerpos. La inhalación puede ser el método de distribución más directo de los componentes increíblemente nutritivos que hay en los aceites esenciales, ya que los mensajeros químicos de la cavidad nasal tienen acceso directo al cerebro.

En estudios realizados en las universidades de Viena y Berlín, los investigadores descubrieron que los sesquiterpenos, un compuesto natural que se encuentra en los aceites esenciales de vetiver, pachulí, madera de cedro, sándalo o incienso, pueden aumentar los niveles de oxígeno en el cerebro hasta en un 28 por ciento (Nasel, 1992). Dicho aumento de oxígeno del cerebro puede conducir a un mayor nivel de actividad en el hipotálamo y el sistema límbico del cerebro, lo que puede tener efectos dramáticos no sólo en las emociones, si no en el aprendizaje, la actitud, y muchos procesos físicos del cuerpo, tales como: la función inmune, el equilibrio hormonal y los niveles de energía. Los altos niveles de sesquiterpenos también se producen en los aceites esenciales Melissa, mirra, madera de cedro, y clavo.

En 1989, el Dr. Joseph Ledoux, de la Universidad de Medicina de Nueva York, descubrió que la amígdala juega un papel importante en el almacenamiento y liberación del trauma emocional. A partir de los estudios del Dr. Hirsch y el doctor Ledoux, podemos concluir que los aromas pueden ejercer un efecto profundo en el desencadenamiento de una respuesta.




Los aceites esenciales proporcionan muchos beneficios para el cuerpo humano sin efectos secundarios, ya sea a través de la difusión o simplemente al inhalar el aroma directamente de la botella. La estimulación adecuada de los nervios olfativos puede ofrecer una forma potente y completamente nueva de terapia que podría ser utilizada como un complemento contra muchas formas de enfermedad. Los aceites esenciales terapéuticos, por inhalación, pueden ocupar una posición clave en esta frontera relativamente inexplorada de la medicina.

La capacidad de los aceites esenciales y sus propiedades moleculares para afectar tanto a las funciones físicas como psicológicas del cuerpo, es una de las razones por las que actualmente están siendo evaluados para tratamientos de lesiones cerebrales.

Aceite esencial de incienso y el cerebro

El cerebro humano es el órgano más complejo del cuerpo. Las lesiones en el cerebro van del rango de conmociones cerebrales leves hasta traumatismos craneales más graves. Por lo general, las lesiones cerebrales son lentas de curar, pero el aceite de incienso puede ser de gran ayuda en este proceso. El incienso funciona al ayudar a la oxigenación de la sangre que va al cerebro. Esto, a su vez, ayuda a la absorción de oxígeno. Cuando el oxígeno se absorbe con eficacia, permite al cerebro procesar y retener información, sanarse, y funcionar correctamente.

El incienso es el aceite esencial elegido para cualquier tipo de trastorno cerebral. El incienso tiene una composición molecular que incluye sesquiterpenos, que son capaces de cruzar la barrera sangre/cerebro. Estos sesquiterpenos estimulan el sistema límbico del cerebro y otras glándulas del cerebro, promocionan la memoria y libera de las emociones. El incienso también ralentiza y profundiza la respiración. Las propiedades terapéuticas del aceite de incienso es que es un excelente antiséptico, astringente, carminativo, cicatrizante, digestivo, diurético, emenagogo, expectorante, sedante, tónico y vulnerario.

La conclusión es que los aceites esenciales pueden penetrar no sólo la barrera sangre-cerebro, sino que también pueden penetrar en la piel, seguir las vías nerviosas, seguir los meridianos, y proporcionar curación y equilibrio incluso a nivel celular.




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