Cómo enseñarse a sí mismo a dejar de odiar el ejercicio

¿Le gusta hacer ejercicio? Si es así, sabrá que alcanzar esa etapa de disfrute no vino naturalmente. Después de todo, el ejercicio requiere voluntad y esfuerzo adicionales, dos cosas que al 99 por ciento de nosotros nos faltan. ¡Y es que el ejercicio requiere toda la voluntad y el esfuerzo que podamos reunir!




La buena noticia es que si se quedas con él el tiempo suficiente, el ejercicio le enganchará. De hecho, después de que se establece el hábito, nos volvemos bastante mal si no hacemos ejercicio. Esto se debe a que el ejercicio literalmente cambia las vías neurales del cerebro, resultando en un cuerpo que anhela las hormonas para sentirse bien liberadas durante el ejercicio.

ENTONCES, ¿CÓMO SE PUEDE ENSEÑAR A UNO MISMO A QUE NOS GUSTE EL EJERCICIO?

El ejercicio es mi liberación del estrés de la escuela y de la vida diaria. Si estoy frustrado, enfadado, o bajo mucha presión, hacer ejercicio ayuda a calmar mis nervios. Me da una salida para todas mis emociones y me hace generalmente más feliz. También me da confianza… porque después de que sobrevivo a un entrenamiento muy duro, siento que puedo realizar cualquier tarea que se me ponga por delante“. – Jessie E., Portola Valley, California.

1. HAGA ALGO QUE LE GUSTE

Una de las cosas más frustrantes que algunos “expertos” en acondicionamiento físico dicen es que necesita hacer ejercicios específicos para mantenerse en forma. Esto no es ni remotamente exacto. Ahora, si tiene la meta de, digamos, agregar 5 kilos de músculo, será necesario un régimen estricto de entrenamiento con pesas. Del mismo modo, si desea correr una maratón de 10 kilómetros, será una buena idea correr de acuerdo a un horario establecido.

Pero si usted simplemente quiere un cuerpo delgado y saludable, practicar un deporte o encontrar una rutina de ejercicios que disfrute sería lo ideal. Juegue al baloncesto, vaya en bicicleta de montaña, saque a pasear a su perro, camine por un sendero, tome clases de tenis. En resumen, para mantenerse activo no se requiere apuntarse al gimnasio o contratar a un entrenador personal.

2. VEA LOS BENEFICIOS

Incluso la actividad física moderada proporciona una tonelada de beneficios para la salud. Físicamente, el ejercicio mejora la fuerza muscular y aumenta la resistencia. El ejercicio regular también aumenta la circulación sanguínea, entregando nutrientes muy necesarios a sus órganos y fortaleciendo todos los órganos primarios, especialmente los sistemas cardiovascular y respiratorio.




Mentalmente, no hay mejor antiestrés que el ejercicio. El ejercicio mejora el flujo sanguíneo cerebral, mejora la memoria, fortalece el enfoque y la concentración, y acelera el aprendizaje. El ejercicio moderado también nos proporciona un flujo constante de “energía para sentirnos bien” que nos ayuda a pasar el día.

3. ENCONTRAR EL ENTORNO ADECUADO

Si desea disfrutar del ejercicio, es crucial encontrar el entorno de entrenamiento adecuado para usted. Algunas personas juran por el gimnasio; a otras les encanta adentrarse en la naturaleza; y a otras realmente no les importa el entorno siempre y cuando suden un poco. A algunas personas les gusta hacer ejercicio en soledad. Otros necesitan un compañero de ejercicios. Son opciones.

Además, no subestime la importancia de encontrar un lugar y entorno cómodo. Hacer ejercicio en el ambiente adecuado para usted hará que el ejercicio sea mucho más placentero.

4. ESCUCHAR MÚSICA

Si ve a una persona haciendo ejercicio, es muy probable que la vea usando tapones para los oídos. Resulta que hay una buena razón: escuchar música mientras se ejercita es como regalar a su cerebro una dosis doble de dopamina.

La investigación cerebral muestra que la música afecta el estado de ánimo al estimular la formación de químicos cerebrales en el sistema de recompensa al placer (SRP). El SRP proporciona esas sensaciones de impulso y motivación que necesitamos para superar un entrenamiento duro.




5. DESAFÍESE A SI MISMO… PERO NO DEMASIADO

Algunas personas empiezan demasiado rápido, y luego se desaniman cuando no pueden seguir el ritmo. Otros empiezan demasiado despacio, deambulando por el gimnasio sin hacer nada extenuante y luego se van a casa.

Comience a un ritmo que sea desafiante pero factible. Para los vagos… ¿Sabe que está pagando por esa inscripción en el gimnasio, verdad? ¡Al menos súbase a la cinta y camine o haga algo!

6. QUÉDESE CON ESO

Aunque le hemos dado algunos consejos sobre cómo aprender a disfrutar del ejercicio, no le ayudarán a menos que aplique un poco de autodisciplina. Incluso hacer algo que disfrutas puede ser difícil cuando está acostado en una cama cómoda y tiene al alcance de la mano el “botón” para dormir.

Comience ya y antes de que se de cuenta, no necesitará un despertador. Su cuerpo estará levantado antes de que suene el despertador – ¡sólo son ganas de empezar a hacer ejercicio!


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