La importancia durante toda la vida del abrazo

Muchos hospitales han comenzado a hacer hincapié en el contacto piel con piel entre las madres y los recién nacidos. Después de que nació mi propio hijo, lo colocaron inmediatamente en mi pecho, tocando mi piel, durante un largo período de tiempo. Esta parece ser la nueva tendencia, y por una buena razón: las investigaciones sugieren que el contacto piel a piel tiene efectos positivos inmediatos para los bebés, y puede reducir efectivamente el llanto y el estrés, promover el sueño e incluso ayudar a establecer una rutina de lactancia materna.




De hecho, la investigación sugiere que los efectos del contacto piel a piel pueden ser duraderos, especialmente para los bebés prematuros que generalmente requieren incubadoras después del nacimiento y no suelen recibir contacto piel a piel de sus madres de inmediato. Por ejemplo, los bebés prematuros que reciben masajes terapéuticos en el hospital mientras están en sus incubadoras ganan más peso y tienen una estancia hospitalaria más corta en promedio que los bebés prematuros que no reciben terapia táctil. Además, en un estudio más reciente, los investigadores asignaron aleatoriamente a algunos bebés prematuros a recibir dos semanas de contacto piel a piel de sus madres, mientras que otros bebés prematuros fueron asignados aleatoriamente a permanecer en incubadoras. Los bebés que recibieron dos semanas de contacto piel a piel tuvieron respuestas de estrés más saludables, patrones de sueño e incluso algunas habilidades cognitivas mejores que los bebés a los que simplemente se les administró el tratamiento estándar de incubación. Lo más importante es que estos efectos todavía eran evidentes en los niños 10 años después.

¿Por qué es tan importante el tacto? ¿Qué hace realmente para el cuerpo? Los investigadores han demostrado que el tacto puede reducir las hormonas del estrés (es decir, cortisol) y bajar la frecuencia cardíaca, calmando efectivamente a los bebés cuando se alteran.

También se ha demostrado que el tacto calma las respuestas al estrés en el cerebro de los adultos.

En un estudio, los investigadores trajeron a parejas casadas al laboratorio y colocaron a uno de los dos en un escáner de resonancia magnética funcional (IRMf). En una serie de pruebas, el participante del escáner veía un círculo verde o una “x” roja. Un círculo verde significaba que la prueba terminaría sin que ocurriera nada más. Sin embargo, una “x” roja significaba que había un 25 por ciento de probabilidad de que el participante recibiera una descarga eléctrica leve en el tobillo unos segundos después. Con una condición, el participante en el escáner recibió estas pruebas por su cuenta. A otros, un extraño entraba en la habitación y les tomaba la mano del participante. Y a los últimos, se le pedía al cónyuge del participante que sostuviera su mano.

Los investigadores estaban interesados en saber cómo reaccionaba el cerebro de los participantes a los pocos segundos entre ver la “x” roja y sentir el choque; en otras palabras, cómo el cerebro anticipó que algo malo estaba ocurriendo. Generalmente, cuando anticipamos algo malo o amenazante, se activan partes específicas del cerebro. Los resultados del estudio mostraron que la activación en respuesta a la anticipación del shock se reduce cuando un ser querido está sosteniendo tu mano. En otras palabras, cuando tu cónyuge o pareja te toma la mano, tu cerebro está más relajado cuando usted anticipa la posibilidad de ser sorprendido. El cerebro no respondió de la misma manera cuando un extraño sostenía la mano del participante. Además, cuanto más felices estaban las parejas en sus relaciones, más se atenuaba la respuesta del cerebro al shock.




¿La moraleja de la historia? Un poco de contacto físico puede ayudar mucho a reducir el estrés. Es posible que haya escuchado que abrazar a los bebés o cargarlos demasiado podría “estropearlos”. La lógica detrás de esta sabiduría convencional es que cuando se toca o se lleva a los bebés todo el tiempo, ellos se acostumbran a ello y eventualmente llorarán cada vez que los sueltes. La verdad es que no hay evidencia de que este sea el caso, y la mayoría de los datos sugieren sobre el hecho de cargarlos hace que el bebé esté tranquilo y feliz.

Otro mensaje importante para llevar a casa es que aunque un poco de contacto piel a piel puede ser calmante para los bebés, también puede ser importante para usted. En general, el contacto físico con un ser querido en un momento de ansiedad o estrés disminuye la respuesta al estrés en el cuerpo y el cerebro, tanto para bebés como para adultos. Así que acurruca a esos bebés tanto como quieras, y cuando te sientas ansioso, un poco de acurrucarse o simplemente tomar la mano de alguien cercano puede ser justo lo que necesitas para aliviar el estrés.

Artículo escrito por Vanessa LoBue, Doctora, y profesora asistente de psicología en la Universidad de Rutgers (EE.UU.).


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