La parábola de los dos lobos: un antiguo cuento cheroqui que nos hará madurar

La parábola de los dos lobos: un antiguo cuento cheroqui que nos hará madurar

El camino que elegimos tomar como personas, ciudadanos y miembros de la sociedad no lo dicta el destino, la suerte o nuestra evolución natural.

Lo que traza el camino es nuestra voluntad de hacerlo lo mejor que podamos, un compromiso con la verdad y la bondad que sólo depende de nosotros. Nosotros mismos somos los arquitectos de nuestro futuro, negativo o positivo, somos los únicos que podemos decidir cómo convivir con los demás y cómo escribir nuestra propia historia.

Siendo libres, también debemos ser responsables. La felicidad, la bondad, la justicia y la paz no están garantizadas, como tampoco lo están las catástrofes. Lo que tenemos y lo que tendremos depende sólo de nosotros mismos, de nuestro compromiso, de nuestro esfuerzo.

Este concepto se expresa claramente en la parábola de los dos lobos, un viejo cuento de origen cheroqui (nativos norteamericanos) que nos hace reflexionar sobre nuestra actitud.

Un viejo indio cheroqui está sentado frente a una puesta de sol con su nieto, cuando de repente el niño rompe el hechizo de esta contemplación y le hace una pregunta a su abuelo: «Abuelo, ¿por qué luchan los hombres?«.

El anciano, con los ojos vueltos hacia el sol poniente, hacia el día que perdía su batalla contra la noche, habló con voz tranquila: «Para todo hombre hay siempre una batalla que espera ser librada, que se puede ganar o perder. Una batalla entre dos lobos que todo hombre lleva dentro«.

El niño no entendía, pero esperó a que el abuelo rompiera el momento de silencio que había dejado caer entre ellos, tal vez para encender su curiosidad. Finalmente, el anciano, que tenía en su interior la sabiduría del tiempo, reanudó en tono tranquilo.

«Hay dos lobos en cada uno de nosotros. Uno es malo, vive del odio, los celos, la envidia, el resentimiento, el falso orgullo, la mentira, el egoísmo. El otro es un lobo bueno. Vive de paz, amor, esperanza, generosidad, compasión, humildad y fe«.

El niño se quedó pensando un momento en lo que acababa de decirle su abuelo. Entonces dio voz a su curiosidad y a su pensamiento y preguntó: «¿Qué lobo gana?«.

El viejo cheroqui se volvió para mirarle y respondió con sus ojos limpios: «Al que más alimentes«.

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La parábola de los dos lobos: un antiguo cuento cheroqui que nos hará madurar

Fotografía: Canva



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