Demostrado: la dieta mediterránea prolonga la vida de las personas mayores

Un estudio realizado por investigadores italianos en adultos mayores sugiere que la receta para una vida más larga es seguir una dieta mediterránea.

Muchos estudios ya han alabado los beneficios para la salud y la longevidad de la dieta mediterránea, pero pocos se han centrado en las personas mayores.




La nueva investigación ha sido realizada por el I.R.C.C.S. Neuromed Mediterranean Neurological Institute de Italia y consta de dos partes.

La primera es un estudio que dio seguimiento a 5,200 personas de 65 años de edad y mayores durante aproximadamente 8 años.

La segunda es un análisis que agregó datos de varios otros estudios, con lo que el total de individuos mayores evaluados ascendió a 12,000.

En un artículo sobre los hallazgos que ahora aparecen en el British Journal of Nutrition, los investigadores describen cómo encontraron que los adultos mayores cuya ingesta de alimentos se parecía más a una dieta mediterránea vivían más tiempo.

La primera autora del estudio, Marialaura Bonaccio, epidemióloga de I.R.C.C.S. Neuromed, explica que aunque sabían “que la dieta mediterránea es capaz de reducir el riesgo de mortalidad en la población general“, no sabían si esto también podría ser el caso de las personas mayores “específicamente“.




Ella y sus colegas también observaron que había una relación “dosis-respuesta” entre la dieta y la supervivencia en los ancianos: cuanto más cerca estaba la dieta de una mediterránea, más larga era la supervivencia.

Los hallazgos apoyan la idea de que adoptar o continuar con una dieta mediterránea podría ayudar a las personas mayores a “maximizar sus perspectivas de supervivencia”, concluyen.

Evaluación de la dieta mediterránea

Los investigadores comenzaron a definir la dieta mediterránea en la década de 1960 al comparar los hábitos alimenticios y los riesgos cardíacos de las personas que vivían en Grecia y el sur de Italia con los de las personas que vivían en el norte de Europa y en los Estados Unidos.

A medida que se han ido realizando más y más estudios, han ido surgiendo diversas definiciones de lo que constituye una dieta mediterránea. Si bien existen algunas diferencias, por lo general hacen hincapié en los siguientes componentes básicos:

  • Alto consumo de alimentos vegetales como hortalizas de hoja y otras hortalizas, frutos secos, frutas, legumbres, cereales integrales y aceite de oliva
  • Consumo moderado de pescado, productos lácteos, carne y vino tinto
  • Bajo consumo de huevos y dulces

Para sus investigaciones, Bonaccio y sus colegas utilizaron una puntuación de 10 puntos en la dieta mediterránea (MDS) basada en una que se ha utilizado para estudiar las poblaciones griegas.




El MDS evalúa la ingesta de diferentes alimentos y también la proporción de grasas insaturadas y saturadas en la dieta.

Un MDS de 0 significa adherencia mínima a una dieta mediterránea tradicional, mientras que un puntaje de 9 significa adherencia máxima.

Los hallazgos del estudio

Para la primera parte del estudio, el equipo analizó la relación entre la adherencia a la dieta mediterránea y la supervivencia en 5.200 individuos de 62 años que viven en la región de Molise, en el centro de Italia. La gente había sido reclutada para el proyecto Moli-sani durante 2005-2010.

El propósito del proyecto Moli-sani era establecer una población de estudio que fuera independiente de las que típicamente aparecen en los estudios de salud, que tienden a centrarse en el norte de Europa y en los Estados Unidos.

Los científicos encontraron que durante un período de seguimiento medio de 8.1 años, por cada aumento de un punto en los SMD, hubo una reducción asociada en el riesgo de muerte por: todas las causas, enfermedad de las arterias coronarias, enfermedades cerebrovasculares y enfermedades no debidas al cáncer o causas cardiovasculares.

En la segunda parte del estudio, los científicos buscaron en las bases de datos otros estudios similares que habían examinado los vínculos entre la dieta mediterránea y la mortalidad en personas mayores.

Encontraron seis estudios que coincidían con sus criterios, y agregaron los datos de éstos a los datos que tenían de la cohorte de Moli-sani. Esto proporcionó un gran conjunto de datos sobre 11,738 individuos.

El análisis de los datos agrupados mostró un patrón similar a los resultados anteriores. Un aumento de un punto en los SMD se relacionó con una reducción de alrededor del 5 por ciento en el riesgo de muerte por todas las causas.

Además, un análisis de los datos agrupados de tres de los estudios reveló una “relación dosis-respuesta lineal inversa”.

Comentando sus hallazgos, los investigadores explican que los alimentos que parecen ofrecer mayor protección en la dieta mediterránea son una mayor ingesta de grasas monoinsaturadas, como en el aceite de oliva virgen, y un “consumo moderado de alcohol, preferentemente durante las comidas”.

Bonaccio comenta que si bien consideraron “la nutrición como un todo”, fue interesante ver los alimentos que “contribuyen al efecto ‘impulsor’ de la dieta mediterránea”.

“Nuestros datos confirman lo que ya se ha observado en numerosos estudios epidemiológicos y metabólicos, a saber, que un consumo moderado de bebidas alcohólicas, si se inserta en un contexto alimentario mediterráneo, es un factor de protección para nuestra salud”.

Marialaura Bonaccio.


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