Nuevo estudio: cuanto más abrazas a tus hijos, más se desarrollan sus cerebros

El vínculo con sus hijos y seres queridos no sólo es algo profundamente satisfactorio, sino también una parte importante de la interacción humana. Esto nos permite establecer estilos de relaciones seguras y resulta en una serie de beneficios físicos y de salud. Sin embargo, ¿sabía usted que estos cambios positivos pueden ocurrir a nivel biológico? Déjeme presentarle la molécula de amor de nuestro cuerpo, la oxitocina.




¿Qué es la oxitocina?

La oxitocina es una hormona que fue descubierta por primera vez en 1906, por Sir Henry Dale, quien acuñó el término “oxitocina” derivado del griego “ωκυτοκίνη” (pronunciado como okitokini), que significa “nacimiento rápido”. Fiel a su nombre, esta hormona se libera en grandes cantidades durante el parto y es lo que permite que el útero se contraiga durante el parto y que la leche se expulse al amamantar. La liberación de oxitocina en el cuerpo regula una serie de comportamientos sociales importantes, tales como nuestra capacidad para vincularnos con nuestros seres queridos, interactuar con otros y explorar nuestro medio ambiente, todo lo cual es importantes para la reproducción y el cuidado de nuestros hijos. La liberación de esta molécula permite a las madres tener vínculos sanos con sus hijos porque desde un sentido evolutivo, cuidar de nuestra progenie es lo que permitió la supervivencia de nuestra especie. Debido a su fuerte papel en los comportamientos reproductivos y maternos, la oxitocina también se conoce como la “molécula del amor”.

La biología del amor

El amor y la vinculación social son importantes para nuestra supervivencia no sólo porque ayudan a enriquecer nuestras experiencias humanas, sino también porque ayudan a facilitar la reproducción y pueden mejorar el desarrollo del cerebro al reducir la ansiedad y el estrés. Desde una perspectiva evolutiva, la exclusión grupal (algo así como dejar a alguien o a un grupo de personas fuera de una situación social) resulta en trastornos físicos y del desarrollo – aumentando la probabilidad de muerte tanto en modelos animales como en tribus humanas primitivas.

Esto significa que estamos destinados a ser animales sociales y que el aislamiento social es un concepto que no está muy bien programado en nosotros. Los niveles de oxitocina también están correlacionados positivamente con la confianza, un comportamiento que es necesario para el desarrollo de las relaciones emocionales, la vinculación social y, por lo tanto, la inclusión grupal.

El vínculo materno-infantil

Durante el embarazo

En la vinculación materno-infantil, la vinculación saludable libera oxitocina, que influye en los comportamientos sociales positivos. Acciones como la lactancia materna, el contacto piel a piel como los abrazos y la leche materna pueden inducir la liberación de oxitocina tanto en la madre como en el niño, aumentando simultáneamente el vínculo entre ambos. La vinculación anormal, como la falta de abrazos, puede afectar negativamente la confianza y la capacidad del niño para establecer relaciones con otras personas, factores sociales que están fuertemente influenciados por los niveles de oxitocina del cuerpo. Por ejemplo, los eventos estresantes durante el período gestacional pueden estar relacionados con déficits conductuales en la adultez adulta tardía debido a la forma en que afecta nuestros sistemas de oxitocina. Estudios en ratas han demostrado que cuando madres y crías prenatalmente estresadas fueron apareadas, se observó un aumento en el comportamiento similar a la ansiedad y agresividad, que se asoció con menores niveles de oxitocina en el cerebro.




Después del nacimiento del niño

Después del parto, las experiencias sociales positivas y la vinculación materna en la primera infancia son la base para un desarrollo social y emocional saludable y se asocia con una mayor resiliencia durante el estrés. Los niveles de oxitocina tanto en las madres como en los padres de niños de 4 a 6 meses de edad se correlacionaron con el nivel de compromiso social del niño y su vinculación con sus padres, y los niveles más altos de oxitocina en las madres se asocian con el aumento de la vinculación materno-infantil. Esto significa que la vinculación con el niño, por ejemplo, a través de abrazos, puede aumentar la oxitocina en el cuerpo, lo que no sólo establece una relación más saludable entre el padre y el niño, sino que también puede reducir el estrés y los déficits sociales a medida que el niño crece.

Así que, la próxima vez que abraces a tus hijos, cónyuge o cualquier ser querido, no sólo les estás mostrando tu afecto, sino que estás aumentando biológicamente sus niveles de oxitocina, ¡mejorando su bienestar mental!


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